GUÍA DE LUCEROS

Hoy puedo ver en mis letras el sentido de un suspiro, no muy lejano en el tiempo. Una realidad que se asemeja a la ficción. Un sueño por el que vivir, luchar y morir. Un camino a seguir, lleno de la más dulce esperanza, de altos obstáculos y de grandes recompensas.

En ese sendero desconocido, encubierto de barro y malas hierbas, tapado con el manto del olvido, apareció iluminando la noche una imponente figura, una voz decisiva, una presencia carismática, un alma de oro, un corazón de plata, un incansable siervo de un Señor eterno, que subsiste de la felicidad de servir a su amo; un farolero que ha de guiar a los peregrinos de la vida, por las escabrosas sendas de la dulce esperanza.

Dicho guía, llevó a cabo el propósito de su Señor; limpió el polvo del camino, robusteció sus cimientos y colocó baldosas de oro y plata. Durante el día, no cesó un instante de alumbrar la evidencia; durante la noche, los peregrinos descansaban seguros, porque el centinela estaba ahí, aguardándolos. Debían dormir tranquilos, él tendría toda una eternidad para descansar.

Hoy, el pastor llegó a la meta de su recorrido, consiguió allanar el camino de otros y consiguió terminar el suyo para emprender otro de mayor duración y gozo. La infinidad del cielo.

Ahora, el padre que un día nos enseñó a andar, ha fallecido, pero sólo corporalmente. Nos queda aún mucho que aprender de él y, por supuesto, tenemos ahora un tesoro muy preciado, la ayuda, su intercesión desde el cielo. Y esto no acaba, las grandes obras nunca mueren, continuamos en el camino, con grandes guías, nuevas esperanzas y algo más, un gran ejemplo a seguir. Hoy puedo decir que, en dieciséis años de vida, no he visto una torre tan alta y robusta como la Asociación Juvenil de la Inmaculada y San Luis Gonzaga, sostenida por los cimientos de la ilusión de decenas de jóvenes y niños, y, por supuesto, de la divina Providencia.

Así pues, seguimos nuestro camino hacia la santidad con el ímpetu que caracterizaba al Padre Alba. Hasta la muerte. Fuerza y voluntad.
"Amunt ànima cristiana!" Con Cristo y por Cristo.

Pablo González Moreno.